Al oído del Gerente

El cambio

Escucho y escucho lo mismo todos los días y veo como la polarización hace mucho daño, las diatribas que de lado y lado se disparan cual balas ardientes nos siguen tratando de involucrar en una batalla de egos políticos que en muchas ocasiones acaban por erosionar las relaciones personales y hasta familiares de la gente. No es la polarización amigos, podemos debatir y polemizar, lo que no podemos es perder el respeto, la bondad, la solidaridad y el amor que debemos tener por el otro. Los valores de nuestra sociedad no pueden girar en torno a la figura de uno u otro personaje, la vida es más que la elección de un gobernante y su manera de hacer las cosas. La cotidianidad requiere grandes dosis de amor, tolerancia y de solidaridad, de seguir las palabras de Jesús, quien en todo momento predicó la buena nueva del perdón y el bien. El camino para la reconciliación no puede ser otro que dejemos de creer en figuras que nos incitan al odio y a la violencia, nuestras obras tienen que empezar por cambiar la manera de ver al otro, recordando que no somos enemigos aunque pensemos diferente, nada pero nada, justifica la aniquilación verbal o física de una persona por mucho que sea igual o diferente. 

Hoy los invito a que independientemente de lo que creas y profeses, pero también si no crees ni profesas, revises cuáles son tus motivos para repudiar u odiar a otro, para querer hacerle daño a alguien o para desear el mal para ese alguien, toda la razón natural o divina, como la quieras abordar, habla de la ambición del hombre a estar bien, a tener paz y tranquilidad y en mi caso eso se logra teniendo fe y siguiendo las enseñanzas de Jesús. Puedes también pensar en lo que quieres para ti y tus seres queridos. ¿No crees que los demás quieren lo mismo? 

Reflexiona en tu interior y valora lo importante en tu vida y su entorno, estoy seguro que en esa valoración, las prioridades no estarán centradas en uno u otro político, lo importante está en las pequeñas grandes cosas que no vemos por andar tan atareados y concentrados en lo que dicen los demás. La mayoría de las cosas que pueden hacer la diferencia están a tu alcance, las puedes controlar, de hecho, las puedes cambiar. Lo cotidiano, la relación con tu familia, tus compañeros de trabajo, tu vecino; llena de bondad, respeto y tolerancia todas estas actuaciones y estoy seguro que notarás el cambio, no podemos esperar que alguien cambie las cosas que yo puedo hacer, solo hazlo tú y verás la diferencia. 

PD, Ninguna persona, por buena que sea podrá cambiar solo, la situación de violencia, odio, corrupción, es un trabajo que seguramente necesita la voluntad de muchos para lograrse, pero sí necesitamos gente buena y trabajadora que demuestre que puede aportar en la solución de los problemas. En las próximas elecciones cerciorémonos que por lo menos elijamos este tipo de ciudadanos que propongan cambios y no busquen intereses mezquinos basados en el odio y la transgresión.    

Didier Jaime Lopera Cardona
Gerente