Al oído del Gerente

¿De qué nos sirve?

En medio de la situación causada por esta pandemia me surgen algunos cuestionamientos acerca de la vida que llevo y sus complejidades; creía que era una vida simple como la de la mayoría, llena de un montonón de cosas que debo hacer, de una gran cantidad de sueños por cumplir, de cosas que quiero tener, muchos kilómetros por recorrer, de reconocimientos por recibir, ah, y casi me olvido, del gran futuro que debo asegurar. 

Así, de esta manera, he pasado mi vida y muchos al igual que yo también lo han hecho, la gran mayoría diría yo, y luego como dice un reconocido salsero, “de repente llega la realidad y todo se echa a perder”, nuestros planes, el futuro, las metas, el viaje y solo queda una pregunta acerca de todo esto que habías soñado y planeado, ¿De qué nos sirve?

Creemos que la felicidad está en nuestras realizaciones y que depende de lo que me esfuerce para conseguirlas, encontraré recompensas tales como, el auto que quiero, la pensión que merezco, los viajes soñados y otras cosas que configuran el significado de una buena vida, lograda con el esfuerzo, que la sociedad y la cultura nos han mostrado como el logro mayor al que debería aspirar cualquier ser. 

Y de repente llega la realidad y nos damos cuenta de que todas esas cosas las puedes tener, pero quizás no las disfrutarás, más aún, puedes tener más y ni siquiera ser feliz. Sabes, la vida puede acabar en cualquier momento y sigues gastando tu corto tiempo en la construcción de una vida feliz futura, basada en lo que esperas tener. 

Ante todo este análisis llega otras preguntas, ¿Cuál entonces es el paradigma de la felicidad, de la vida feliz, trabajar muy duro para algún día lograrla?, ¿Sólo es posible lograr la plenitud cuando logramos obtener todo lo que soñamos y consideramos pleno? ¿Acaso sabes cuánto tiempo tienes en este mundo? o mejor aún ¿Cuántas posibilidades te ofrecerá esta vida para lograr lo que crees te dará felicidad? 

De que te sirve todo lo que acumulas para vivir bien en el futuro si este es incierto, si sabes que todo puede cambiar mañana, si tus realizaciones aunque pueden ser tuyas no dependen solo de ti, hay una correlación entre lo que quiero yo, lo que quieren los otros, sus costos y la realidad, entendiéndose esta última como la vida misma, que no depende de nadie, ni de lo que tengas, ni acumules, ella sigue su rumbo sin importar lo que seas o tengas, todos los días amanecemos ante una nueva realidad que puede ser diferente a la de ayer y que muy probablemente lo será a la de mañana y de vez en cuando como no lo está demostrado hoy, se aburre y cambia radicalmente de rumbo, haciendo lo que le plazca y sin tener en cuenta todas esas cosas que eran normales y que pensabas te llenarían en el futuro. 

Solo nos queda reflexionar en la manera como hemos mirado y planeado nuestras vidas, acerca de lo relevante o no para cada ser y de la sociedad en general, hoy vemos como la seguridad, la salud y la vida no dependen solo de un individuo, todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos afectará de una u otra manera. Así las cosas, por mucho que yo aspire a tener una vida relativamente tranquila, no depende solo de lo que haga o tenga, hay factores externos que no puedo controlar y que definitivamente cambian el curso de todo. Con esta reflexión les invito a que comencemos a preguntarnos de qué sirve cada cosa que planeamos, que deseamos, que nos quita la paz, de qué sirve la vida misma sino es para vivirla cada momento, de que sirve tu dinero y tus bienes sino te generan bienestar ni a ti ni a los demás, de que sirve tu gran empresa si está cerrada, de qué sirve tu súper almacén sino hay clientes y en definitiva… ¿DE QUÉ SIRVE TU VIDA SINO LA VIVES?

   

Didier Jaime Lopera Cardona
Gerente